Resulta evidente que el Efectivo en la empresa es un recurso de primera necesidad que condiciona la gestión de la misma. Dos aspectos en relación con el efectivo queremos destacar: la visibilidad y el control de sus flujos.

Nos planteamos desarrollar esta cuestión en dos partes: en esta entrada, la primera, nos centramos en la visibilidad y en la segunda parte, próxima entrada, se analizará el control de los flujos de efectivo.
En nuestra opinión, visibilidad y control están estrechamente relacionados con la optimización de los flujos de efectivo y, en particular, con la gestión de la tesorería tan necesitada, en las fechas actuales, de mecanismos de control y mejora.
En este sentido, es conocido que no se puede gestionar (administrar) lo que no se conoce. Por ello, nos parece fundamental la visibilidad de los flujos de efectivo, esto es, el conocimiento de los mismos, conocer el origen y el destino del efectivo se convierte en cuestión estratégica en el seno de la empresa.
Por otra parte, resulta conocido que, a efectos de presentación en el Estado de Flujos de Efectivo (EFE), documento del Plan General de Contabilidad (PGC), los flujos de efectivo (FE) de la empresa se clasifican en tres grandes grupos, atendiendo al origen de los mismos, como mostramos en el esquema siguiente:

- El importe de los flujos de efectivo procedentes de actividades de explotación es un indicador clave de la medida en la que estas actividades han generado fondos líquidos suficientes para reembolsar los préstamos, mantener la capacidad de explotación de la empresa, pagar dividendos y realizar nuevas inversiones sin recurrir a fuentes externas de financiación.
- La presentación separada de los flujos de efectivo procedentes de las actividades de inversión es importante, porque tales flujos de efectivo representan la medida en la cual se han hecho desembolsos por causa de los recursos económicos que van a producir ingresos y flujos de efectivo en el futuro.
- Es importante la presentación separada de los flujos de efectivo procedentes de actividades de financiación, puesto que resulta útil al realizar la predicción de necesidades de efectivo para cubrir compromisos con los que suministran capital a la empresa.
Una vez expuesta la necesidad del conocimiento de los flujos de efectivo y, además, la adecuada categorización de los flujos atendiendo al origen de los mismos, podemos resumir la visualización referida en dos términos: cuándo (cobramos/pagamos) y cuánto (cobramos/pagamos). Esto nos llevará a la correcta previsión (planificación) y el control que detallaremos en la segunda parte con el siguiente guión:

En el soporte anterior pretendemos resaltar la importancia que, en la estrategia de la gestión de los flujos de efectivo, supone la integración de la tesorería en la cultura operativa de la empresa, así como su vinculación con la retribución.
Y, a modo de conclusión, resaltar que el entendimiento de visualización, previsión y control de los flujos de efectivo se ha convertido en una necesidad insustituible, además de una urgencia inaplazable para cualquier empresa y, fundamentalmente, para las pymes especialmente azotadas por los problemas de acceso a una financiación acorde con sus necesidades financieras.
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